Alcántara, Francisco Martin de
Hernando de Alcántara, nacido en
Trujillo (Cáceres) en una fecha que desconocemos, fue un hombre cuya vida quedó profundamente ligada a una de las más grandes epopeyas de la historia de España: la conquista del Perú. Su destino estuvo marcado por su
parentesco con Francisco Pizarro, de quien era hermano de madre, vínculo que determinaría su participación en los acontecimientos que cambiarían el rumbo del Nuevo Mundo.
En 1529, cuando Pizarro regresó a su tierra natal para reclutar hombres dispuestos a acompañarlo en la arriesgada empresa de conquistar el
Imperio inca, Hernando de Alcántara se unió a su hueste. Partió rumbo a las Indias junto a su esposa, Inés Muñoz, compartiendo con ella no solo la travesía, sino también los desafíos y sacrificios que aguardaban en tierras americanas.
Siempre formó parte del
círculo de confianza de Pizarro, un honor reservado a pocos en un escenario dominado por ambiciones, traiciones y luchas internas. En un gesto de profunda estima, el propio Pizarro confió a Inés Muñoz la educación de sus hijos mestizos, nacidos de sus uniones con mujeres indígenas; un acto que demuestra el grado de respeto y lealtad que unía a ambas familias.
Alcántara recibió encomiendas en Piura, aunque fijó su residencia en Lima, la nueva capital del virreinato. Allí, en medio de las turbulencias que siguieron a la muerte de Pizarro y las rivalidades entre los conquistadores, encontró la muerte el 26 de junio de 1541, durante los
sangrientos enfrentamientos con los almagristas.
Su nombre, aunque menos recordado que el de su célebre hermano, forma parte de aquella generación de hombres y mujeres que, con valor, fe y ambición, contribuyeron a forjar la historia del Perú y del mundo hispano.